Nos encontramos de nuevo en el domingo de una de las semanas más extrañas de mi vida. Tengo una vida tan interesantísima, me pasan tantísimas cosas y aventuras, que ya estoy cansada. Quiero despertar. Todas las noches tantísimos misterios, aventuras, vivencias, que estoy esperando el momento de despertarme.
Quiero perder el miedo a dormir. Todas las noches conozco a tanta gente, me pasan tantas cosas, que no me da tiempo a digerirlo todo.
Me muero de sueño pero quiero permanecer despierta, para dejar de soñar.
Esta semana empiezo una oportunidad nueva de hacer las cosas bien. Puedo ya olvidarme de las pesadillas. Necesito hacer las cosas bien, y lo necesito tantísimo, que de lo mucho que quiero hacer las cosas bien, me da miedo caer en la autoexigencia más intransigente.
Esta semana he aprendido también muchas cosas. Que yo soy muchas personas, depende de quién quiera ser en cada momento. Puedo estar tan triste que las mantas y mantas que me recuerdan que estoy debajo de unos cuantos kilos y que, aceptémoslo, se está tan calentito que uno no quiere salir.
Pero también estoy aprendiendo. En un día, todos los movimientos, directos, paralelos... Que se mueven por grados conjuntos y disjuntos. ¡Madre mía! Tengo muchas ganas de aprender, de escribir de componer, pero no veo el momento en el que me pueda poner a componer. Tan sólo por el miedo a haber aprendido tanto y luego ser un pato, que no sirva para ponerlo en práctica. Escribir y escribir, algo que no he podido hacer nunca y ahora lo que me falta es la música. Vaya misterio la mente humana.
Y vaya, me centro ahora en algo para olvidarme de lo que es ahora lo más importante. Tengo que levantarme todos los días, y parecerá una estupidez, pero está resultando ser una odisea de las más complicadas. Creo que está ya casi lista la comida, viva el siglo XXI, se mete algo al horno en una bolsita ¡et voila!
Estos muffins los he hecho yo y la verdad que me quedaron de lujo. Ya ves, soy una artista en la cocina wahahaha. He pasado de cocinar y que nadie se atreva a comerse lo que he cocinado a hacer más y más.
¡Buf! Está ansiedad me está comiendo por dentro. Voy a comerme el pollo, a ver si me siento con algo más de fuerza para leerme un libro o ponerme al piano.
No comments:
Post a Comment